El descomunal y desequilibrado crecimiento del Balneario Termomedicinal de Churrín es motivo de reflexión. Habría que preguntarse, parafraseando el UR de este blog: Quo Vadis Churín? o, hacia dónde vas Churin?.
Churín en los años 60 del siglo pasado fue, como centro poblado un pequeño villorrio con una vía principal que era parte de la carretera que pasa por el lugar, con una calle paralela a cada lado. La afluencia de turistas en temporadas invernales, en usca de mejor clima, de baños medicinales así como sana y nutritiva gastronomía era notable, no escasa ni excesiva; lo suficiente como para sustentar la existencia de unos ocho hoteles y algunos alojamientos informales decentes.
En el año 2015 los visitantes pudieron comprobar que, con respecto al siglo anterior no se había producido mayor cambio. Salvo un par de hoteles modernos, una nueva vía exclusiva para el tránsito de vehículos pesados de transporte de minerales y otras cargas pesadas, el paisaje urbano era el mismo. No había edificación de más de tres pisos.
En la actualidad no es un villorrio, es una ciudad con moderno equipamiento de servicios para la salud, la comunicación, hospedaje, entre otras facilidades; lo notable, no diremos asombroso, es que ya no queda espacio para el crecimiento horizontal del ámbito urbano y, ante esta realidad, se ha producido el crecimiento vertical. Diríamos enorme crecimiento que no va con con los dos recursos naturales, principales atractivos desde siempre: el clima y las aguas termales. Existen no pocos edificios de más de de ocho o hasta diez pisos, ubicados en espacios que antes eran libres.
Los recursos son los mismos. El caudal de las aguas termales y los manantiales son los mismos desde siempre y no guarda relación con la afluencia de visitantes que se espera recibir. La cantidad de edificios con capacidad de albergar una masiva concurrencia de visitantes, nos hace sospechar que las autoridades que han permitido que ello ocurra no tienen ni la mínima idea de lo que es una planificación.
Si en lugar de ser un balneario termomedicinal, Churín se va a convertir en un lugar de hacinamiento, con escasa o niguna posibilidad de disfrutar el sosiego y la paz que eran características del lugar, la afluencia de turistas puede disminuir convirtiendo los edificios en elefantes blancos. Todo por la avaricia de algunos negociantes y escasa visión de los gobernantes locales. Creemos que es tiempo de recapacitar y reorientar las actividades.
Autor: Gustavo Máximo Fuentes-Rivera Solís.








