Mención Especial.- En el homenaje que recientemente se hizo al Dr. Alberto Calero Leyva, que en este Blog lo ratificamos en toda su amplitud, y las muestras fotográficas que aquí se presentan son parte de ese homenaje, deseamos hacer un aparte previo, para hacer mención especial a su digna esposa, la profesora Carmen Híjar Romero que, supo actuar de manera muy acertada en los distintos campos de la vida, de modo tal que durante la etapa matrimonial pudo coadyuvar a la construcción, no solo de un hogar de bases muy sólidas, sino a la realización profesional de su esposo, dándole el soporte anímico y el aliento, muy necesarios para asumir cualquier responsabilidad de envergadura, como lo es administrar justicia en una provincia tan grande como Cajatambo, que entonces contaba con once distritos. Por este hecho merece ella compartir los lauros que sigue cosechando su amado esposo, que en vida fuera el Dr. Alberto Calero Leiva. Es evidente que la Sra. Carmen tiene también sus propios logros, como madre ejemplar y como profesora, los cuales serán destacados en otra oportunidad.Cajatambo es una bella ciudad, de clima agradable y gente acogedora. Sus mayores atractivos son las fiestas patronales, que se realizan durante la útima semana del mes de julio, y la Cordillera de Huayhuash con su famosos nevados Yarupajá (el segundo pico más alto del Perú después del Huascarán), Huacshash, etc. Todo este sistema montañoso está a tres horas de caminata desde la ciudad y a media hora desde la carretera que va al pueblo de Uramasa.
Desde Cajatambo Perú.
viernes, 23 de octubre de 2009
Dr. Alberto Calero L. y su esposa Sra. Carmen Híjar
Mención Especial.- En el homenaje que recientemente se hizo al Dr. Alberto Calero Leyva, que en este Blog lo ratificamos en toda su amplitud, y las muestras fotográficas que aquí se presentan son parte de ese homenaje, deseamos hacer un aparte previo, para hacer mención especial a su digna esposa, la profesora Carmen Híjar Romero que, supo actuar de manera muy acertada en los distintos campos de la vida, de modo tal que durante la etapa matrimonial pudo coadyuvar a la construcción, no solo de un hogar de bases muy sólidas, sino a la realización profesional de su esposo, dándole el soporte anímico y el aliento, muy necesarios para asumir cualquier responsabilidad de envergadura, como lo es administrar justicia en una provincia tan grande como Cajatambo, que entonces contaba con once distritos. Por este hecho merece ella compartir los lauros que sigue cosechando su amado esposo, que en vida fuera el Dr. Alberto Calero Leiva. Es evidente que la Sra. Carmen tiene también sus propios logros, como madre ejemplar y como profesora, los cuales serán destacados en otra oportunidad.