I.- LOS ENCOMENDEROS. Durante el proceso de conquista del imperio incaico por España, como parte de la estrategia puesta en marcha por las fuerzas invasoras, para afianzar la ocupación, Pizarro procedió con el reparto del territorio entre los soldados que participaron en la conquista. Las autoridades españolas prosiguieron con la estrategia en marcha y mediante Cédula nombraban, ratificaban o destituían a los beneficiarios del reparto, siempre con la anuencia de la fuerza de ocupación.
El ámbito territorial del reparto, que incluía determinado número de sus habitantes, se llamó Encomienda y el beneficiario encargado de administrarlo, Encomendero. Un propósito no declarado de tales asignaciones territoriales era propiciar la generación de actividades empresariales, aprovechando la fuerza laboral gratuita y, en algunos casos, con una remuneración mínima que permitiera aparentar el cumplimiento de exigencias de las autoridades.
El capitán Juan Fernández de Heredia es nombrado encomendero de Cajatambo y Ámbar en 1560, jurisdicción que administró por espacio de medio siglo, hasta su muerte que ocurrió en 1610. Antes de su de su fallecimiento transfiere en herencia esas encomiendas más otros bienes adquiridos, a favor de sus hijos Gonzalo Fernández de Heredia y a su hermana Isidora. El testamento fue firmado en Huaura, ante el Escribano Público Gregorio López de Salas.
Gonzalo Fernández de Heredia formó una compañía con Miguel de Solís para administrar las encomiendas y propiedades particulares que había podido obtener, tales como estancias ganaderas de vacunos y ovejas en Cajatambo; cañaverales, trigales y trapiches en Ámbar y Huaura.
Ante los excesivos abusos que cometían los encomenderos con la mirada permisiva de las autoridades del virreinato, la Corona de España dicta normas conocidas como Nuevas Leyes con el fin de remediar la anómala situación y nombra, como primer Virrey del Perú a Blasco Núñez de Vela ( 1544-1546), con el encargo de implementar "Las Nuevas Leyes". La intención de limitar los poderes de los encomenderos, generó una fuerte oposición de éstos encabezado por Gonzalo Pizarro. El Virrey fue apresado y embarcado de regreso a España; pero, en un descuido de los custodios, éste logró evadir el cautiverio y desembarcar en Tumbes, en donde organizó un modesto ejército, con el que pretendió recuperar el poder. Sin embargo, en la batalla de Iñaquito fue derrotado, capturado y decapitado en 1546. El jefe de la rebelión, Gonzalo Pizarro, asume la máxima autoridad del virreinato. Posteriormente, la Corona de España envía a Pedro de la Gasca, con el título de Pacificador, para someter a Pizarro.
EDUCCIONES. Como preámbulo, para tocar este tema, voy a refirme a la comitiva presidida por Hernando Pizarro que, camino a Pachacamac se alojó en Cajatambo. EL soldado-cronista Miguel de Estete, integrante de la comitiva, escribía sobre Cajatambo..."este es un pueblo grande y está en un valle hondo y es de muchos ganados.." Esta versión de la realidad, ampliamente confirmada, fue tomada en cuenta por las autoridades para la aplicación de Las Leyes Nuevas, impulsadas por el virrey Toledo, en lo que se refriere a las Reducciones; esto es, que la población rural, que vivía de manera dispersa, en el campo, debía concentrarse en un asentamiento, para facilitar de catequización, recaudación de impuestos y control de la población para las mitas en obrajes, minas, etc. El pueblo de Cajatambo sirvió para tales propósitos, albergando a los campesinos de las áreas inmediatas y, además se tomó como modelo de convivencia en comunidad concentrada. Además, fue tomado, con algunas variantes, de modelo para la creación de otros asentamientos, con los añadidos según la necesidad. Se tomó en cuenta también el uso de materiales y técnicas de edificación, para aplicarlos en la construcción de locales doctrinales.
A lo largo y ancho de los repartimientos, conocidos como encomiendas, se obligaron compulsivamente, a vivir en determinado centros o asentamientos, en donde se construyeron capillas para la catequización, enseñanza de la doctrina católica, convivencia en agrupaciones, y realización de misas. Los numerosos pueblos actuales, enclavados en áreas rurales, tienen origen en las Reducciones.
Los pobladores del campo fueron obligados a vivir concentrados en un asentamiento
III.- LAS IGLESIAS.- Dentro del territorio que fue Corregimiento y posteriormente Provincia de Cajatambo, en las Reducciones se construyeron capillas que existen hasta la actualidad, cada no declarado Patrimonio Cultural de Nación; muchas de ellas han desaparecido por descuido, por efecto de las inclemencias del tiempo o debido a movimientos sísmicos.
Sara Gonzales Castrejón, en su obra Templos Virreinales de la Sierra de Oyón y Huaura, pág.21 y 22 dice, citando a Jesús Ipinze Jordán "...1551,año en que se promulgó la Ordenanza Real Española del 21 de marzo (la primera de las Leyes Generales de Indias), los encomenderos tenían la obligación, por mandato real, de hacer iglesias en los pueblos bajo su jurisdicción y poner en ellas cruces y la imagen de Cristo y la Virgen. Debían pagar de los tributos de los propios pueblos, a un clérigo o religioso para que inculcase la fe Católica a sus encomendados..." Este dispositivo, en lo que respecta a la catequización no se cumplio, salvo excepciones, pues los encomenderos estaban empeñados en labrar su propia fortuna olvidando ese compromiso. En el mandato del Virrey ( 1569 -1581), considerado "El gran organizador", se impulsó la formación de pueblos (Reducciones), la construcción de capillas y la catequización. No se tiene fechas precisas, pero la casi totalidad de de las iglesias fueron construidas ente los siglos XVI , XVII y XVIII.. En lo que hoy es la Provincia de Oyón se están haciendo interesantes trabajos de investigación y se tiene registradas 27 capillas.
Capilla de Rapaz, Provincia de Oyón
