FUe una enseñanza práctica, aspecto que le faltaba al profesor, que habiendo suficientes materiales y equipoes, perdía el tiempo hablando de molécula, átomos, maleabilidad, etc
Esta experiencia ocurrió en los años 50 del siglo pasado, en la ciudad de Cajatambo, específicamente en la Escuela Prevocacional de Varones N 371. El encargado de desarrollar el curso fue el prof. Hipólito y el alumno que dió un giro total al curso, el alumno Leoncio Cabello, hijo de un herrero natural de Oyón radicado en Cajatambo. Leoncio, convenció al profesor y dio un giro total al curso, pues se pusieron en funcionamiento equipos para la fundición y se empezó a fabricar objetos como anillos, medallas, insignias, etc.
El hecho permitió la ampliación de la actividad escolar, ya que con el propósito de traer carbón de piedra para la combustión y funcionamiento del equipo de fundición, se organizó una excursión a Vigonga en cuya cercanía existía un pequeño yacimiento. los excursionistas salieron a las 5 de la mañana. El grupo estaba conformado por unos 30 alumnos, entre los cuales estaban Juan C. Martinez, más conocido como Pizarro, José Arias, apodado Huiquish, Rolando Reyes, Nazarío Jimenez, Víctor Ballardo, Teodoro Guerra, Gustavo Fuentes Rivera S., Florentino Trucios, etc.
Como anécdota citaremos la apuesta entre dos de los primeros mencionados : a quienes se les conocía como Pizarro y Huiquish, respectivamente. Siendo más o menos 7.30 de la mañana, bajo un sol radiante, la apuesta consistía en lanzarse sobre un gran poza de superficie congelada, con una escarcha gruesa que cubría la superficie totalmente, hecho normal sobre los 4,500 msnm de altitud. Pizarro se quitó la ropa, se subió a una gran piedra cercana, y cual si fuera un trampolín, asumiendo las poses respectivas se lanzó con éxito. Huiquish no pudo hacerlo y perdió la apuesta. Los