LA ARDILLA ROJA
Cerca de ciudad de San Francisco, en un bosque, se encontraba una niña llamada Viviana, contemplando maravillada cada elemento del paisaje. Multitud de marposas, jugueteando, patos de plumaje verde tornasol desfilando muy alineados a lo ancho del río, pecesillos moviendose ágiles dentro de las cristalinas aguas , un frondoso árbol como eventual alojamiento de avecillas trinando y lanzado mensajes al infinito cielo.
Entre los árboles de ramas y hojas de diverso matiz, uno llamó su atención. Se trataba de un añoso árbol cuyo voluminoso tronco se proyectaba hacia arriba, como si fuera a perforar el cielo.
Cuando Viviana no terminaba de salir de su asombro, de ver tamaño árbol y se proponía continuar su camino, observa que a gran velocidad, dando saltos, se acercaba un animalito, el mismo que se detuvo delante de ella, asumiendo una pose de ruego.
__ Amiguita puedo pedirte un favor? , dijo en tono suplicante y casi lloroso.
__ Por supuesto que sí, en lo que sea posible. Contestó Viviana. -Antes dime quién eres y qué haces aquí, agregó.
__Soy la Ardilla Roja, estoy extraviada, me he separado de mis amigos y no sé por dónde ir para volver a mi casa, hace rato que trato de encontrar el camino.
__No te preocupes, te ayudaré. -Respondió Viviana.
__Dime cómo es el lugar donde vives.?- Inquirió Viviana.
__Mi territorio es muy bonito y no se parece a ninguno. Una parte es bosque y la otra parte urbana, pues hay viviendas. En una de ellas vive un niño pequeño que se baña con mucha frecuencia y siempre con la ropa puesta, incluido gorro y guantes. Nunca sus padres ni hermanos actúan de esa manera. Avanzando hacia arriba, está el lugar denominado Miraloma, ahí hay una escuela donde se educan niñas y niños de ese barrio. -Terminó de narrar la ardilla.
__Bien con la descripción que acabas de hacer, creo que estaré en condiciones de ayudarte.
__Algo más quiero agregar.-Acotó la ardilla.
__Dime. Viviana continuó escuchando.
La ardilla, moviendo su colita como signo de alegría, continuó diciendo __Hay un árbol, entre muchos otros, que destaca por la presencia de dos búhos que habitan ahí desde que notaron la presencia de dos niñas en la casa de enfrente. Entre dichas niñas y los dos búhos hay una gran amistad.
Viviana dijo __Conozco ese lugar y te indicaré el sendero por donde debes encaminarse para llegar a tu querencia. ven conmigo, diciendo eso lo condujo hasta lo alto de una colina.
__Abre bien los ojos y toma atención. Allá, cerca de aquel árbol de hojas rojas - Empezó a explicar Viviana- hay un camino estrecho; tienes que tomar esa ruta y no desviarte en ningún momento. Y, para llegar al lugar donde está ese árbol inicia tu recorrido por aquí, le indicó señalando con el dedo índice. Muchas felicidades, buenas suerte, con seguridad llegarás a tu hogar- auguró Viviana.
La ardilla quiso demostrar su gratitud y de un salto se vio en el hombro de Viviana y le dió un beso y luego, dando brincos y haciendo piruetas en el camino desapareció de la vista.
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